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Cuando las personas son diagnosticadas con enfermedades terminales o se enteran del poco tiempo que queda en sus vidas, se genera una serie de procesos internos para digerir esta noticia antes de poder asumir la hora de partir.

Si bien este proceso es muy complicado para quien lo vive, también lo es para su familia o cercanos, encontrándose con mucha impotencia al no poder cambiar el futuro.

Sin embargo, una buena manera de llevar a cabo este proceso es acompañar y apoyar en todo momento a esa persona para que su experiencia sea más amena y agradable. Hay que entender también que cada uno vive este proceso de forma distinta y única.

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Pero de igual forma siempre surge la pregunta ¿Qué puedo hacer?

Acá te compartimos algunas recomendaciones que pueden ser útiles durante el proceso de acompañamiento:

Estar ahí para la persona cuando
se encuentre mal:

Al principio del proceso se pueden experimentar emociones muy intensas tales como miedo, rabia, pena y desconsuelo.

Como mencionamos anteriormente, es muy importante mantener la cercanía y compañía, pero también recomendamos tener en cuenta que esto se debe realizar conociendo los límites de uno mismo y saber cuándo esta compañía puede resultar poco saludable. Si tu estado emocional se empieza a ver afectado también puedes hacer algún turno con alguien más y tomar un descanso.

No reprochar ni responsabilizar a la persona
por su enfermedad:

Esto ocurre principalmente cuando la enfermedad se relaciona con los hábitos que la persona solía tener, debido a este surgen las ganas de decir que podría haberse cuidado o si no hubiese hecho tal cosa ahora podría estar mejor.

Estos comentarios deben evitarse a toda costa, pues no solo pueden provocar un sentimiento de culpa, además se relaciona a un hecho que ya ocurrió y no puede cambiarse ya a ese punto.

De la misma forma, tampoco debe responsabilizarse a otros de la condición del enfermo, pues no es sano vivir un proceso de pérdida con remordimientos, ya que puede terminar dañando la forma en que los familiares recordarán a quien prontamente partirá.

Intentar reducir los momentos agrios frente
a la persona:

Es inevitable sentir pena en ocasiones, incluso está bien demostrarla ocasionalmente frente a quien no queremos perder, no obstante, hay que tener cuidado con qué tan seguido lo hacemos, ya que en ciertas ocasiones esta persona ve que sus familiares solo lloran por ella, puede sentir que está dejando malos recuerdos en sus seres queridos.

Buscar generar un ambiente grato:

En la misma línea de lo anterior, comunicarle a la persona de distintas maneras que su familia se queda con buenos recuerdos y con agradecimiento por haberla conocido, puede ayudar a que su proceso sea más pacífico y dulce.

Respetar los cuestionamientos espirituales
de la persona:

Es muy común que ante el proceso de aceptación de que la vida llega a su fin, las personas se cuestionen y cambien por completo sus sistemas de valores y creencias espirituales y/o religiosas.

Es importante entender que esto se genera debido a un cambio en la forma de percibir el mundo, generalmente como consecuencia misma de saber que pronto partirá, por esto mismo hay que ser respetuosos con sus cuestionamientos y tener claro que se quedará con lo que más le haga sentido.

Perder a un ser querido no es fácil, y mucho menos lo es acompañar a alguien en el proceso previo a la muerte, por esto es de vital importancia tener en cuenta que las recomendaciones dadas en este artículo no corresponden a reglas obligatorias, cada uno tiene que reflejar su propia forma de usarlas.

Estas se deben intentar seguir siempre en la medida de lo posible y conociendo los límites de uno mismo, sin descuidarlos.

En Parque del Recuerdo, queremos acompañarte en la pérdida de tus seres queridos.
 
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